Ahora ya podrás entender las instrucciones de jardinería.



Cuando solemos dar algún consejo a los clientes en nuestro centro de jardinería, o atienden en los talleres que organizamos, solemos ver caras de "no sé de lo que me estás hablando" y es porque a veces no se tiene muy claro en qué consisten determinadas acciones a realizar en el jardín y en algunas plantas. Por ello, vamos a describiros (en orden alfabético) aquí algunas de las tareas más comunes que aunque a nosotros nos pueden parecer obvias, suelen ocasionar dudas. Y no sólo para que sepáis a qué nos estamos refiriendo, si no para que veáis la utilidad de la operación, el por qué la necesidad de la misma.

Abonado.
Las plantas necesitan como cualquier ser vivo alimentos y nutrientes y estos se hayan en el suelo, en el sustrato ya que comen por las raíces, pero esos nutrientes se van agotando y hay que reponerlos de vez en cuando. Los abonos de origen orgánico (vegetal o animal) se deben utilizar en los meses de frío y al inicio de la primavera, ya que son los que actúan como alimento de fondo. Y los de origen sintético o químicos, serán un apoyo en los meses de verano que se diluyen con el agua de riego, pero que en los meses frío apenas tienen efectividad.

Aclarar las plantas.
Aquí es común entender erróneamente que se trata de quitar alguna hoja o rama de cada planta y de lo que se trata es de eliminar plantas enteras. Si en el terreno tienes plantas muy juntas, estarán obstaculizándose el desarrollo y crecimiento sano, así que es mejor eliminar los ejemplares menos desarrollados para que crezcan mejor los que te interesan.


Acolchados o "Mulching".
Consiste en proteger el pie de la planta o la superficie de un parterre o macizo de plantas con materia orgánica que pueden ser restos de poda, hojas, corteza, paja... de manera que se reduce el riesgo en la época de heladas por un lado y se reduce la evaporación del agua de riego en los meses de calor.


Aireado.
Como la propia palabra indica, consiste en hacer que llegue el aire. Cuando la superficie del terreno está muy compactada ya sea por el paso del tiempo o por raíces es necesario romperla con la ayuda de un pequeño rastrillo o escarificador. Esto va a permitir la entrada de oxígeno y que los nutrientes del sustrato de renovación que se añada y el abono, lleguen a las raíces de los plantado. No hay que olvidar que en los sustratos hay microorganismos que ayudan a que se fijen esos nutrientes y necesitan del aire para hacerlo.


Despuntado y desyemado.
Aunque ambos son técnicas de poda, no se aplican a lo mismo. Mientras el despuntado consiste en cortar la extremidad de lo que haya crecido en una rama favoreciendo con ello el crecimiento de ramas horizontales, es despuntado consiste en eliminar los botones de flor laterales en un mismo vástago para conseguir flores más grandes en los botones de flor que queden, en este caso no te hacen falta ni tijeras, con los dedos puedes hacerlo.

Enmendar el suelo.
No se trata de nivelar, si no de corregir su composición. Esto suele ser una de las partidas más importantes en los presupuestos de jardinería y de las menos comprensibles ya que es algo que no luce, pues no se trata de elementos que se verán en el jardín, pero es algo fundamental para el desarrollo óptimo de lo que se plante después.


Escardar.
Las malas hierbas aunque a veces son muy bonitas, son invasoras y hay que eliminarlas para que no quiten el alimento a las plantas que nos interesan. Para ello hay herramientas específicas de mano (azadillas o escardillos) o bien puede hacerse con productos químicos específicos cuyo uso debe consultarse siempre antes con un experto para no eliminar las plantas que no queramos y aplicarlos siempre en ausencia de viento y lluvia y al caer el sol.

Repicado.
Consiste en pasar los plantones del semillero que hayamos preparado previamente a una maceta individual o al terreno directamente. Para hacerlo hay que esperar a que el plantón haya desarrollado al menos una altura de unos 8 cm y tenga unas 4 a 6 hojas formadas.




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