jueves, 13 de octubre de 2016

Orquídeas en Kokedama.


Estamos acostumbrados a ver las orquídeas siempre presentadas en recipientes de cerámica o cristal, pero hay otra manera de plantarlas muy decorativa y original como es el Kokedama, si bien es aconsejable hacerlo con aquellas especies que no necesiten tener todas sus raíces en el exterior como es el caso de las populares Phalaenopsis.

El Kokedama es una técnica japonesa que permite a la planta vivir en un entorno de barro, especial eso sí, y musgo sin necesidad de contar con una maceta. Algunos lo llaman el Bonsai de los pobres por su fácil mantenimiento y su coste mucho menor, pero no hay que confundirlo con esa técnica ya que la planta sigue creciendo y cuando aumenta el tamaño de la planta y sus raíces, habrá que aumentar el tamaño de la bola aunque este paso nunca será algo inmediato.

Lo cierto es que es una técnica que permite composiciones altamente decorativas y que  podemos utilizar de diferentes formas: colgándolas en grupos a diferentes alturas por ejemplo en una ventana, o sobre copas de cristal de gran tamaño, de las de tipo jarrón, con un plato decorativo y que recoja el agua de su riego como apoyo, combinándolas con otras plantas como las begonias, etc... pero veamos primero como podemos hacer una bola de Kokedama.



¿Qué necesitamos?

Tierra de akedama ( es una arcilla que se utiliza para los bonsais): 7 porciones.
Sustrato universal de plantas: 3 porciones.
Agua, que aplicaremos con regadera y con vaporizador.
Musgo natural.
Hilo de algodón: éste no se pudrirá, luego podemos añadir algún otro tipo de cordón más decorativo, pero el hilo de algodón servirá para atar y sujetar el musgo que cubrirá nuestra bola de tierra.
Bolsa de plástico, papel de periódico, y una bandeja de plástico sobre la que trabajar la tierra.
Guantes de goma que nos permitan manipular sin que se nos llenen las uñas de tierra.
... y paciencia, que se va a tratar de pasar un buen rato relajándonos y el resultado nos llenará de satisfacción.


Preparación del barro.

En un recipiente mezclamos 7 partes de tierra de Akadama (que podéis comprar en nuestra tienda de Bonsais durante todo el año) y 3 de sustrato universal para plantas. Ambos materiales se venden en bolsas de unos 15/20l. por lo que tendréis suficiente para hacer más de una bola. Esta cantidad de tierra os dará para hacer una bola en la que plantar una planta de unos 20cm de altura aproximadamente.


Una vez mezcladas ambas tierras, humedecemos la mezcla con un poco de agua y removemos muy bien hasta conseguir una mezcla con una consistencia que permita hacer una bola que no se nos deshaga al manipularla, hay que ir dándole golpecitos para que se compacte. Aunque os parezca que no está demasiado mojada, al realizar el paso siguiente, haremos que el agua salga del interior de la bola de tierra y se reparta.
Cuando tengamos la consistencia adecuada, pondremos la tierra sobre una bolsa de plástico, enrollaremos ese plástico sobre la bola como haciendo un saco, apretaremos y así conseguimos que la mezcla sude, que salga el agua del interior y se compacte mejor la mezcla. Al abrir ese saco ya vemos que tenemos la bola preparada para el paso siguiente. (ver imagen de arriba)

Hay que desprender la tierra de las raíces de la planta que vamos a utilizar. Con mucho cuidado quitamos la tierra con las manos (también puedes meter el cepellón en un recipiente con agua y diluir esa tierra). Una vez que tienes las raíces a la vista, abres la bola preparada e introduces esas raíces tapando de nuevo y recuperando la forma de la bola volviendo a repetir la fase del saquito con la bolsa de plástico que es donde seguimos trabajando.

El musgo tenemos que tenerlo hidratado por ambas caras para poder manipularlo fácilmente sin que se rompa. Así que previamente lo pulverizamos con agua , y colocamos unas dos hojas de papel de periódico encima de la mesa de trabajo, la plancha de musgo boca abajo, de manera que sea suficiente para envolver nuestra bola de Kokedama y lo que esté en contacto sea la parte de tierra y con cuidado procedemos a envolver la bola con el musgo. Si sobra, lo cortamos sin más.

A continuación, cogeremos el papel de periódico y haremos igual que con la bolsa de plástico: hacemos un saquito y apretamos. De esta manera, se nos quedará fijado el musgo a la bola de barro y estará listo para que lo podamos atar con el hilo de algodón.

Esta es quizás la parte más difícil pues si el hilo no es demasiado grueso, se puede partir. Si esto ocurre, lo volvemos a anudar y seguimos. lo que hay que procurar es pasar el hilo en diferentes direcciones de manera que hagamos como una red sobre el musgo que lo sujete. Hay que ir tirando del hilo para que no quede suelto y ejerza la presión que necesitamos.
Una vez lo tengamos bien atado, podemos volver a moldear un poco la bola si se ha deformado un poco.



¡Esperamos que disfrutéis con vuestras futuras creaciones!









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