viernes, 4 de septiembre de 2015

Crisantemos: la flor de la suerte y la salud.



Los Crisantemos, tan utilizados en la festividad de todos los santos, lejos de estar relacionados con los difuntos guardan una simbología relacionada con la salud y la suerte. Originario de China y Japón donde gozan de una inmensa popularidad, llega a Europa en a principios del siglo XVIII y aunque al principio el color más conocido era el amarillo, actualmente la gama de colores es amplísima: amarillo dorado, bronce o tonos anaranjados profundos para decoraciones más calidas. O también podemos optar por una decoración sutil y calmante con crisantemos en matrices de color blanco, rosa o púrpura. Como puedes encontrarlos en diferentes variedades, las posibilidades de composición con otras flores es muy fácil y decorativa como puedes ver en la imagen de la izquierda.

Mantenimiento.
Si quieres disfrutar de tus crisantemos como flor cortada por lo menos durante tres semanas, has de seguir estos consejos:
Ponlos en un florero limpio y agua limpia.
Quita las hojas de los tallos para que no estén colgando en el agua ya que se descomponen muy rápidamente y ensuciarían el agua.
Puedes añadir alimento específico para la flor cortada al agua.
Cambia el agua cada cinco días y la de la parte superior del jarrón regularmente.
No coloques las flores bajo la luz solar directa.

DIY
Y aunque son flores que compaginan perfectamente con otras, os vamos a proponer un arreglo realmente sencillo y económico que es muy llamativo sobretodo si se realiza en grupo. Aquí lo podéis ver en una composición colgante, pero también podéis hacerlo colocando los jarrones en la barandilla de una escalera o en los escalones, a modo de lineal sobre una mesa, intercalados con las fuentes en una mesa tipo bufet, en un aparador en grupo de tres en una entrada...

Necesitas:
3 Crisantemos que pueden ser diferentes.
3 ramitas gruesas de una altura similar a la flor.
3 recipientes iguales.
Una sierra para cortar las ramas.
Un cuchillo para cortar en diagonal el tallo de las flores.
Una cinta del mismo color del recipiente (en este caso hemos optado por tonos cobre)
Cuerda de color negro y unas pinzas de madera que pintarás en ese color. Y por último una esponja de florista que has de sumergir durante una hora en agua para que se empape bien .


Una vez que has pintado las pinzas de madera de color negro, atas la cuerda a las pinzas y las colocas en tres puntos equidistantes en el borde del recipiente donde previamente has colocado la esponja de florista ya empapada en agua.















Pinchas el tronco a una profundidad en la que quede estable y retocas la altura de la flor para que queden equilibrados en tamaño. Pinchas la flor y la sujetas al tronco con la cinta del mismos color del recipiente.

Ya solo te queda decidir donde colocar esta sencilla composición. Todos los materiales que necesitas (excepto las pinzas de madera) podrás encontrarlo en Los Peñotes.













Fotos cortesía de Flower Council

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