lunes, 2 de diciembre de 2013

¡Ay mis plantas, que viene el frío!

Llega el invierno y con él las temibles heladas, los vientos fuertes, la nieve y la escarcha. Muchas plantas necesitarán que tomes precauciones, si quieres que lo lleven lo mejor posible. Y para ello, vamos ver una serie de trucos o sugerencias a tener en cuenta.

Asegurar la sujeción de las trepadoras.
● Las enredaderas y trepadoras son plantas especialmente vulnerables a los efectos de los vientos fuertes ya que al crecer emiten ramas que se pueden romper con facilidad. Así que debes revisar las sujeciones y ataduras a los soportes de pérgolas, cenadores, arcos y muros donde las tengas colocadas y con cuidado de que las ataduras no estrangulen ni hieran los tallos. En Los Peñotes encontrarás bridas y alambre de jardinero especiales para este cometido. Lo ideal es asegurar las sujeciones cuando han caído las hojas.
● En las zonas donde se produzcan nevadas frecuentes conviene recortar las ramas colgantes para que no se partan con el peso de la nieve acumulada.
● En el caso de las clemátides hay que tomar precauciones especiales: son trepadoras cuyo pie es muy sensible al frío, de modo que requieren una protección en la base, que se puede conseguir con corteza de pino.

Entutorar los arbustos
● Los arbustos recién plantados que son susceptibles a las heladas o que pueden troncharse por el peso de las nevadas, se tendrán que atar con una cuerda enrollada alrededor, en forma de espiral, hasta su ápice, para que pasen el primer invierno protegidos y se vayan aclimatando.

Cubrir las plantas de pequeño porte
● Las plantas de porte bajo o muy jóvenes necesitan ser resguardadas de las heladas. Para ello se pueden tapar con una o dos capas de papel de periódico, que se colocan sobre un tutor que soporta el papel y evita que se aplaste la planta. O bien utilizar materiales como la corteza de pino para proteger de heladas los pies de algunas plantas.
● En Los Peñotes puedes encontrar también túneles de plástico, campanas transparentes, mallas de protección contra el frío y el viento, y una serie de artilugios de diferentes tamaños para proteger las especies más delicadas. 
● Si la helada es accidental y las plantas a proteger son pocas, se pueden tapar por la noche con tiestos invertidos, a modo de campana. Esta protección debe ser momentánea, pues al no dejar pasar la luz, la planta sufriría si se mantuviera muchos días.

Si se hiela el estanque...
● Si el estanque es pequeño y de poca profundidad, lo mejor es que extraigas las plantas acuáticas emergentes, ya que el hielo podría dañar los tallos. Las sumergidas resisten más.
● Las plantas flotantes se pueden trasladar a un recipiente con agua y llevarlas a un lugar protegido hasta que pasen las heladas.

Trasladar los maceteros
● Las plantas en tiestos se pueden resguardar en zonas protegidas, como pérgolas o porches. Por la noche, lo mejor es cubrirlas con arpillera, papel o plástico.
● Los invernaderos ofrecen la forma más segura de protección. Los tenemos de todos los tamaños; de cristal, pero también de pequeños módulos de plástico desmontables.

Conservar los setos
● Los setos funcionan en general como auténticas barreras de protección para otras plantas, pero la acumulación de nieve y agua en la superficie puede dañarlos. Para protegerlos lo ideal sería podarlos con una ligera pendiente en  la zona superior, así la nieve y el agua no se depositarán sobre ellos ejerciendo un sobrepeso.

Proteger los árboles jóvenes
● Los árboles recién plantados deben entutorarse para que el viento no los mueva y las raíces arraiguen. Cuidado con las ataduras de los tutores: para que no dañen el tronco es conveniente recubrirlo con arpillera de yute; las bridas pueden ser de goma, con presilla corrediza, o bien cuerdas de yute entrelazadas.




Agradecimientos: documentación a la AECJ

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