viernes, 15 de noviembre de 2013

¿Sabes trasplantar bien?

Las plantas de interior necesitan el cambio a una maceta mayor al menos cada uno o dos años, según el tamaño, para que luzcan en todo su esplendor. La mayoría de las especies se pueden trasplantar en cualquier época del año.


¿Cuando hay que trasplantar?
Es conveniente fijarse en una serie de detalles:  la salida de raíces por el orificio de drenaje del tiesto, la falta de tierra en la superficie o su textura pegajosa, o un crecimiento lento y débil, indican que la planta está pidiéndote más tierra sin duda.
Si no la trasplantas y tiene las raíces apiñadas, la planta se desarrolla menos: sus hojas son más pequeñas y produce menos flores en caso de ser de las que tengan flor. Y aunque abones regularmente, el sustrato va perdiendo sus características iniciales con el tiempo.
Sólo algunas especies de desarrollo más lento o plantas como la cinta o la clivia, o los bulbos, que gustan de macetas estrechas, no precisan trasplantes frecuentes. También puede ocurrir que la planta se haya hecho tan grande que su trasplante resulte demasiado complicado, algo habitual en los ficus y las yucas, por ejemplo. En estos casos, bastará con cambiar la tierra de la capa superior (unos 5 centímetros) por sustrato nuevo.

Manos a la obra.
Antes de realizar el trasplante hay que elegir la maceta. En caso de duda, hay que preferir la de menor tamaño, siempre que entren las raíces de forma holgada. Lo más conveniente es que el tamaño de la nueva no supere en un 25% el diámetro de la antigua. Por otro lado es recomendable regar el ejemplar el día anterior, para que se empape bien de agua. Si el nuevo tiesto es de barro, también se tiene que poner a remojo la víspera, para potenciar su porosidad desde el primer momento.

1. Acondicionar la nueva maceta.
Conviene colocar en el orificio de la base una piedra o un trozo de otro tiesto con la parte cóncava hacia abajo, o una capa de arlita (arcilla expandida) o gravilla. Así se asegurará un buen drenaje. A continuación, se rellena con un lecho de arena gruesa o perlita, que recoja el excedente de agua y evite la humedad excesiva de las raíces.

2. La tierra de trasplante.
La tierra debe adaptarse a cada tipo de planta y a sus necesidades nutritivas. Un preparado que contenga humus (tierra de hojas), tierra negra de jardín, estiércol descompuesto, caliza y arena de río, es el adecuado para la mayoría de las plantas. En cuanto a las proporciones, el humus (en función de su viveza) y la tierra negra deben constituir algo más de la tercera parte de la maceta; una cuarta parte de arena y una décima de estiércol. Se puede añadir carbón vegetal en polvo para disminuir las posibilidades de infección y un poco de turba para mejorar la porosidad. Para acertar, y sobretodo no complicarte la vida haciendo la mezcla correcta, lo mejor es adquirir la tierra en Los Peñotes: disponemos de mezclas preparadas para las distintas especies.

3. Sacar la planta de la maceta vieja.
Para que la operación tenga éxito, se debe invertir la maceta, sujetando la planta con la mano izquierda, mientras con la derecha se golpea el fondo del tiesto para que se suelte la tierra de las paredes. Después, será necesario limpiar el cepellón de piedras del fondo de la maceta y eliminar la tierra pegada en su parte superior hasta llegar a las raíces. En caso de que hubiera alguna reseca, hay que cortarla con cuidado a ras de la parte tierna.

4. Colocación en el nuevo tiesto.
Con ayuda de un plantador, se cava un hoyo en el mantillo del nuevo tiesto y se introduce el cepellón. Éste debe quedar a unos tres centímetros por debajo del borde de la maceta. Una vez centrado, se rellena con el resto de la tierra y se elimina la que sobre por los lados de la maceta. Para terminar, hay que presionar la superficie con los pulgares de forma que, una vez lleno el tiesto, quede un centímetro libre entre su borde y la tierra. Y para que ésta rodee de forma compacta las raíces, mezclándose, bastará dar unos ligeros golpes en el suelo con el culo de la maceta.

Sólo queda regarla y, hasta que la planta haya prendido, mantenerla alejada de las zonas con mucha luz o temperatura excesiva. 








(Agradecimientos a la AECJ por la documentación)

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