miércoles, 23 de octubre de 2013

Otoño escarlata con los Arces japoneses.

Con su estampa ‘zen’ y el cromatismo espectacular de sus hojas —del verde tierno y ácido o el burdeos de la primavera al amarillo y el rojo de fuego del otoño— se han convertido en apreciadísimos ejemplares en jardines y terrazas. Sus variedades son además numerosas. Los Arces japoneses o "Acer Palmatum" son un espectáculo en cualquiera de sus etapas, tanto en otoño como cuando pierden las hojas en invierno, su estructura es casi como una escultura natural muy decorativa también.
Acer P. Beni Tsukasa 

Las hojas de estos árboles y arbustos para muchos suelen alcanzar su máximo grado de belleza en otoño, cuando se encienden de amarillo, dorado y rojo vivo antes de caer.

Como ejemplares solitarios o en pequeños grupos (en espacios generosos) resultan sumamente decorativos, y en compañía de azaleas, rododendros y helechos, con los que comparten el gusto por los suelos ácidos, componen conjuntos de clara estilo japonés.

Las condiciones de cultivo.
Plantados en un jardín, los arces japoneses pueden alcanzar de dos a tres metros de altura, excepto algunas variedades enanas que no suelen superar el metro y medio. Preferirán un rincón en semisombra, incluso umbrío, y húmedo; no llevan bien el pleno sol ni el frío intenso. El terreno deberá ser fresco, profundo y no calcáreo. Sólo hay que podar los ejemplares jóvenes para darles forma.

Muchos cultivares viven bien en maceta, y como bonsáis... es decir, que de vez en cuando hay que recortarles las raíces para mantenerlos en esas macetas sin necesidad de que pidan más tierra o espacio reticular.
En general, sus enemigos son las cochinillas, las quemaduras que les provoca el sol fuerte (¡cuidado con la orientación oeste!), el exceso de viento y la falta de hierro.

Los arces ideales para un patio o terraza.
Acer P. Atrolineare
Numerosos arces japoneses viven bien en grandes macetas en un patio o una terraza . Lo ideal es darles un sustrato compuesto por cinco partes de corteza de abeto y una parte generosa de perlita, a lo que habrá que añadir los nutrientes necesarios (en Los Peñotes  te asesorarán convenientemente).
Durante el verano el riego deberá ser intenso, procurando que el sustrato no se seque.

Acer P. Beni Shichehenge 
Amplia variedad:
Numerosos arces tienen hojas palmeadas, pero otros muchos exhiben un follaje plumoso, filiforme. La forma de la copa también es muy variada, los hay erguidos, llorones, achaparrados, redondeados, en cascada, ovoidales, desparramados...
Entre los cultivares de copa llorona y follaje plumoso que alcanzan en maceta 1,5 metros, está el ‘Inabu shidare’, de hojas color burdeos; el ‘Brocade’, de hojas que cambian del verde al anaranjado, con nervaduras y pecíolos dorados, y el ‘Filigree’, de hojas verdes en filigrana, como revela su nombre. También resultan espectaculares en maceta el ‘Red dragon’, el ‘Red filigree lace’ y el ‘Red pygmy’. Entre los arces enanos (1,5 metros) de hojas palmeadas son especialmente bellos el ‘Kamagata’, por el color escarlata y dorado de su copa en otoño; el ‘Kashima’, cuyas hojas cambian del verde al amarillo entre el verano y el otoño, y el ‘Wilsons pink dwarf’, en cuyo precioso follaje rosado de primavera surgen tonos verdes en la zona de las nervaduras durante el verano.

¡Como véis podéis elegir entre una amplia gama!

(Agradecimientos a la AECJ)

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