Eco-jardineros y el compost.

Nunca nos cansaremos de proponeros tareas en el jardín o terraza y es que nos parece que es una de las terapias, ocio o como queráis llamarlo más relajantes y gratificantes que hay. Ya lo dice un viejo proverbio chino: “Si quieres ser feliz un día emborráchate, si quieres ser feliz una semana, lee un libro. Si quieres ser feliz un mes, cásate. Pero si quieres ser feliz toda la vida, hazte jardinero”.

Así que vamos a intentar ser lo más felices posible y en esta ocasión vamos a enseñaros otra actividad que podéis llevar a cabo: fabricar vuestro propio "compost" que además os servirá para crear un tipo de abono orgánico reciclando vuestra propios deshechos orgánicos, sí, no vamos a llamarlos simple "basura" con la de ventajas que nos van a aportar al mejorar la tierra de nuestro jardín y alimentar mejor a nuestras plantas, por no hablar del ahorro en fertilizantes químicos ya que se dice que por cada 100 kg de restos orgánicos se obtienen 30 kg de abono... es decir, no es que vayamos a poder prescindir de aquellos, que también tienen su importancia, pero sí podremos combinar las dos técnicas. 
La técnica del compostaje consiste en un proceso biológico que transforma la materia orgánica doméstica o del jardín en humus, mediante la interacción de oxígeno, bacterias y microrganismos. Dependiendo del contenido de nutrientes, el compost maduro puede emplearse también para abonar macizos de flores o pequeños huertos.
¿Qué necesito para hacer compost?

Un compostador o silo: La forma más elemental es hacer un montón en un rincón del jardín o usar un cajón de listones de madera. Pero lo mejor es comprar un compostador prefabricado o silo. Los hay de distintos materiales (plástico, resina, térmicos, etc.) y tamaños diversos. Y además es lo más estético ya que la opción de los listones de madera que podemos encontrar en internet puede parecer de lo más bucólico, eco y todo lo que queráis, pero hay que ser muy, pero que muy manitas para hacer algo que no parezca un rincón desastre. Y si aún así queréis hacerlo de esa manera la altura y la anchura de la pila de compost no deberían exceder de 1,50 m.
Una máquina trituradora: Para obtener la proporción adecuada, es importante mezclar bien el material compostable. Por ejemplo, hierba fina cortada con hojas o con restos de la poda de partes leñosas. Para acelerar el compostaje y la fermentación es aconsejable cortar o picar los residuos lo más pequeño posible. Para ello lo mejor es usar una máquina trituradora y también activadores de compostaje.
Acelerador de la fermentación: Ideal para cuando llenas el primer día de instalación y necesitas arrancar el proceso con fuerza.
Para ello, puedes utilizar COMPO Composter, acelerador de descomposición con guano. Lo añades entre cada capa de material compostable y hay que mezclarlo ligeramente. Este producto es biológicamente activo y de efecto rápido. A las 6-8 semanas ya tendrá un acolchado de compost de calidad.
Añadir lombrices es bueno igualmente (de hecho, desde la tierra suben).
Herramientas: Aparte del compostador o silo, precisarás herramientas para voltear, tijeras de poda para cortar ramas y una pala para extraer el compost hecho.

Donde ubicar el compostador.

Deberá reposar directamente sobre la tierra. Por comodidad, elige un sitio cercano a la cocina. Y en la sombra es mucho mejor que en el sol, ya que si no, tendrías que regarlo con frecuencia para mantener la humedad. 
Para la transformación biológica es necesario que haya siempre suficiente oxígeno y humedad. Si el compost está demasiado suelto se seca rápidamente, si está demasiado compacto, no proporciona suficiente oxígeno a los organismos y microrganismos del suelo. Es fundamental, por tanto, que la mezcla sea la correcta. Si no lo es, puede pudrirse y producir malos olores... y esto nos vuelve a llevar a la recomendación del uso de un compostador prefabricado.

¿Qué puedo echar?

En principio, cuanto más variada sea la mezcla, mejor será el compost.
Del jardín: 
Hojas, césped, hortalizas, paja utilizada como acolchado, ramas podadas (ya os hemos dicho que si están trituradas mejor), serrín, etc. 
Las malas hierbas sólo si son anuales y no llevan semillas, porque las perennes que tienen estolones (ej. grama) o bulbillos (juncia o castañueña) o rizomas, puede mantener su viabilidad y brotar y nos la lían.
De casa:
Cenizas, posos del café o de té, infusiones con papel incluído, cáscara de huevo, frutas, verduras y hortalizas, periódicos pero que no estén impresos en color, yogures caducados pero sin el envase, tapones de corcho, papel de cocina, aceite de aliñar, pelos, etc. 

¿Qué no hay que echar?

• Carne, huesos y pescado. Produce malos olores.
• Plantas y frutos enfermos o gran cantidad de vegetales podridos, es decir, puedes echar las mondas de la patata, pero no las patatas podridas. Produce malos olores y putrefacción.
• Los excrementos de animales domésticos y de personas. Lleva patógenos. 
• Ceniza y serrín de madera tratada o aglomerados. Colas y barnices. Esto es muy tóxico.
• El resultado de pasar la escoba tampoco porque lleva metales pesados.
• Por supuesto cualquier material que no sea orgánico y biodegradable: plásticos ,vidrio, etc.. 
¿Cómo procedemos a llenar la compostadora? 

Para que toda la materia que añadamos se convierta en materia de abono orgánico es aconsejable realizarlo de la siguiente manera.
La capa inferior se hace con ramas más gruesas y piñas sin superar los 30 cm.
Mezcla varias capas de siega de hierba con residuos de corteza, podas de tallos jóvenes y papel troceado, en una proporción de 1 a 2. El estiércol o el mantillo del año anterior sirve como activador de la fermentación y se puede agregar al material, también en capas alternativas.
A continuación, riega. 

Es interesante almacenar en otoño en un cajón o rincón hojas secas para mezclarlas con el césped en primavera y verano, que es más abundante, y equilibrar así material seco con verde. 
Los compostadores disponen de ventilación y aberturas para que funcione la descomposición. No deben estar cerrados herméticamente.
La humedad resulta vital, si hay un período largo sin lluvia hay que regarlo de vez en cuando. Por último, una temperatura de 40-60ºC eliminará los gérmenes y posibilita que en 3 ó 4 meses tengas un compost de calidad. 

El único cuidado consistirá en vigilar que no se pudra controlando la fermentación. De vez en cuando, toma un puñado de compost con la mano y apriétalo. Si escurre líquido, corre peligro de pudrirse. Incorpora material seco y dale forma de nuevo al montón. Y si se desmorona, se encuentra muy seco y debes humedecerlo. Remueve la mezcla una vez al mes para airearla.

Claves para el control total del compost 

Si notas un olor a amoníaco, significa que hay demasiado nitrógeno (material verde) sin mezclar con carbono (materia marrón). La solución es mezclar con materia seca (por ejemplo, hojas secas) y voltear. 
Si notas un olor a podrido, significa que hay demasiada humedad y poco oxígeno. La solución es mezclar con materia seca y voltear.
Si ves que el compostador está lleno de materia seca y fría, significa que falta humedad. Por lo tanto la solución será mezclar con restos de cocina verdes y voltear.
Las Moscas de la fruta no son ningún problema, pero si no las quieres ver o en menos cantidad debes enterrar un poco los restos de cocina. 
Y siempre puedes utilizar cualquiera de los productos que vienen ya preparados para acelerar la fermentación o el compostaje en su proceso y seguir las instrucciones.

¿Cuándo está terminado el compostaje?

Estará listo en unos 3 meses en primavera-verano y hasta 6 en invierno. 
Para ver si ya está en su punto, toma un puñado con la mano. Deberá tener un color marrón o negruzco similar al del mantillo, olor a bosque y estar frío debido a la falta de actividad microbiana.













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