lunes, 1 de julio de 2013

Geranios, gitanillas y demás...

Varios tipos de gitanilla: Pelargonium grandiflora a la izquierda y Pelargonium Randy (de flor más pequeña) a la derecha.

Si hay una planta de flor que esté ligada a nuestra cultura de manera especial, podríamos decir, quizás, que es el geranio. Te la puedes encontrar en cualquier rincón de España, con mayor o menor floración, pero ahí está, llenando balcones en Asturias o invadiendo un patio en Andalucía o cubriendo el suelo de un parque en Extremadura. Y es tan fácil de cultivar y reproducir que cualquier temor a la dichosa mariposa africana, se ve compensado por la belleza del colorido potente de sus flores y por la variedad que nos ofrecen.
Así que una vez que ha quedado claro que nos encanta esta flor, vamos a aprender un poco más acerca de ellos.

Tipos de geranios.
Un geranio es una planta que luce tanto en un jardín o una terraza, ya sea plantado en la misma tierra del jardín o colocados en el suelo dentro de macetas o bien cubre un muro. Los primeros son los geranios de hierro o zonal y los segundos son gitanillas, murcianas o geranios hiedra. No es preciso describirlos puesto que cualquier aficionado los conoce y ya hemos hecho mención a que se encuentran entre las plantas más conocidas. Lo que no es tan conocido es el nombre latino que como todas las plantas tienen los geranios.

No solo son de color verde sus hojas como podemos ver en este Peltatum Stuts Dream,

El geranio de hierro, el que tiene las hojas con una banda oscura, se llama entre los técnicos Pelargonium zonale, y el de hiedra se conoce como Pelargonium peltatum. Las dos plantas pertenecen al género botánico Pelargonium de la familia Geraneácea.

Pelargonium zonale de flor doble.
Algunos geranios proceden de semillas que han de sembrarse siempre conforme a las instrucciones del sobre, en semilleros y en primavera cuando la temperatura es de 16º-18º. Si la temperatura exterior es inferior, la siembra debe hacerse con una cierta protección. Los semilleros han de llenarse con turba y arena como mezcla.
Los geranios no resisten los días fríos del invierno en la mayor parte del territorio español, y necesitan una cierta protección. A partir del segundo año se hacen excesivamente leñosos y tienen una floración defectuosa. Para evitar esa degeneración producida por el tiempo o para evitar que las plantas se hielen durante la estación de frío, los aficionados suelen producir sus nuevos geranios a partir de esquejados que se realizan en otoño.

Cómo hacer esquejes.
Aunque los asociemos a esta estampa algo
"kitch", son flores de alto nivel decorativo,
dependerá del "traje" que le pongamos.

La historia de la mayor parte de nuestros geranios nace en un esquejado realizado a partir de esquejes de 7,5 a 10 cms., de largo, vigorosos, con tres yemas (se notan porque se encuentran en la inserción de las hojas) y cortada por debajo de un nudo. Se limpian quitando las flores, capullos y hojas inferiores y tratando la herida con una hormona de enraizamiento.

Se planta en mezcla de turba y arena o turba a partes iguales. Colocar en luz suave. Mantener la mezcla ligeramente húmeda.
Cuando se producen las raíces (10 a 20 días) incremente el riesgo. Cuando las raíces se hayan desarrollado (20 a 30 días) se lleva el tiesto a la luz normal. Transplantar y tratar como planta adulta.

Este proceso puede realizarse también desde la primavera al otoño, pero las plantas resultantes no florecen bien en el mismo año y cuando lo pueden hacer llega el invierno.

Las plantas pequeñas producidas por los esquejes enraizados en otoño deben protegerse durante el invierno. Y es aconsejable por otro lado, el etiquetar esos esquejes si quieres recordar el color y tipo de geranio que es para poder colocarlos de forma armoniosa la siguiente primavera. Incluso si lo regalas...quien lo reciba sabrá que no es un "regalito envenenado" y podrá saber donde le quedará mejor en su terraza según la composición que tenga.

 Los geranios florecen mejor y de mejor colorido en tiestos pequeños, por lo que raramente deben transplantarse y cuando se haga esto nunca deben pasarse a tiestos un número mayor (2,5 cms., o sea, una pulgada), que el tiesto original.

Y si no lo consigues, no sufras demasiado, la ventaja de renovar los geranios cada temporada es que descubrirás nuevos colores y variedades ¡y tendrás una nueva oportunidad de esquejar!

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