lunes, 17 de junio de 2013

Trucos y consejos para las Orquídeas.





En el Taller sobre el cuidado de las orquídeas que se realizó en Los Peñotes, impartido por el maestro jardinero Mau, de la Academia del Jardín, tuvimos la ocasión de aprender muchas curiosidades acerca de las orquídeas y sobretodo a perder el miedo a su cuidado. Nos enseñó como poder reproducirlas identificando los órganos sexuales de la planta ( algunos aprendieron que la palabra orquídea proveniente del griego, quiere decir testículos) y otros detalles que alargarían innecesariamente este artículo, por lo que nos limitaremos a resumir lo más aplicable a un aficionado y no profesional.

Mau, de la Academia del Jardín,  contestando a las preguntas de los asistentes.
Maceta apropiada.
Que las orquídeas pertenecen a uno de los grupos más numerosos de las plantas de flor es algo que ya conocían la mayoría de los asistentes, pero hubo ciertos detalles que nos quedaron más claros...
No todas las orquídeas han de estar necesariamente en recipientes transparentes, las de tipo terrestre por ejemplo viven perfectamente en recipientes de cerámica o cualquier otro material opaco, son las de tipo trepador las que necesitan recibir luz en sus raíces; entre éstas serían las conocidísimas Phalaenopsis. Y de todas maneras, cualquiera de ellas desarrollará raíces de superficie fuera del tiesto en caso de no recibir la luz que necesitan.

La sencillez del riego por inmersión.
Riego.
Son plantas que necesitan tener  sus raíces humedecidas siempre...¡ojo! que esto no significa encharcadas. El riego ha de hacerse bien pulverizando con agua el sustrato (en el caso de las terrestres) o bien por inmersión en agua durante 2 minutos nada más y teniendo cuidado de que no se deshaga el sustrato pues al ser de corteza de pino se desmenuza y flota fácilmente por lo que hay que poner la mano tapando la superficie de la maceta. Después escurrimos para evitar acumulación de agua dentro del tiesto y ya está.

¿Frecuencia del riego? Mau, con mucho humor, nos sugirió utilizar la "técnica de riego digital", es decir, introducir un dedo en el sustrato para comprobar si está húmedo o no y en caso de notarlo seco es cuando hemos de regar. Otra manera de comprobar la necesidad de agua es observar sus raíces que han de presentar un color verde manzana, bien vivo. Si están en tono grisáceo agradecerán el riego.

Floración.
Si queremos mantener una floración contínua, hay que cambiarle el sustrato una vez al año y podemos mantener el mismo recipiente ya que no se trata de aumentarle la superficie de cultivo ( a las orquídeas les gusta estar apretaditas) si no de renovar el alimento pues el sustrato con los continuos riegos va perdiendo nutrientes...y desde luego ¡hay que aplicarle en los riegos algún tipo de fertilizante o abono! Que si no, el milagro sería para publicarlo...


Dependiendo del tipo de orquídea, será necesario una maceta
que permita la ventilación de sus raíces, o no.
Otro truquillo que nos dió para estimular la floración, y éste es de librillo de cultivador, es el de hacerlas pasar algo de frío. En los meses de febrero - marzo o en septiembre - octubre, cuando ya no hay riesgo de heladas, hay que sacar a la orquídea fuera, a la terraza o porche, donde esté resguardada y no le dé el sol directo ni corrientes de aire fuertes. Y la dejamos ahí como una semana a que pase unas cuantas noches frías (sin helar). De esta manera la planta entiende que hay un cambio de estación y que tiene que ponerse en marcha y nos dará una nueva floración, pero  dos meses después, no vayamos a pensar que esto es ipso-facto. Y no vale que nos de pena y la metamos por la noche en casa.

Y en caso de que estén las raíces ya muy agotadas, que lleve sin dar floración un año entero, conseguimos otro truquillo de cultivador: podemos aplicar una cucharada de miel disuelta en agua y regarla con eso, pero esto sólo puede hacerse una vez al año.

Mostrando la facilidad del transplante.
Transplante.
Es sencillísimo, con solo sacarla del tiesto y dejar desprenderse la corteza de pino, que se caerá casi por sí sola, pulverizamos las raíces con un fungicida específico para orquídeas y de esta manera estamos regandola y saneándola a la vez. Rellenamos con un poco de sustrato de orquídeas, colocamos las raíces con cuidado dentro del recipiente y seguimos rellenando con el sustrato y para que caiga bien dentro, damos un golpe seco con el tiesto las veces que haga falta hasta que se llene. Y siempre utilizando recipientes donde la planta esté bien sujeta.

Poda.
Cuando una vara se ha quedado sin floración y ha entrado en putrefacción con ese amarronamiento que la va secando, se puede cortar con una tijera como las que se utilizan con los Bonsais justo encima del nudo sano siguiente. Y para cicatrizar el corte, de nuevo un truquillo: se echa un poco de ¡canela en polvo!... sí, sí, de la de la cocina.

Y en otro artículo diferente os enseñaremos a transplantar una orquídea a un soporte en vertical, podéis verlo pinchando en este enlace: http://bit.ly/115Vvp4


 AGRADECIMIENTOS A: Mau Boto - ACADEMIA DEL JARDÍN:

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