¡A mí ya no se me mueren las plantas!


Después del Taller sobre Cactus y Crasas que recibimos en LOS PEÑOTES patrocinado por MASSÓ hemos sacado una conclusión muy positiva: hemos dado con el grupo de plantas perfecto para los que se quejan de que se les mueren las plantas... ¡y sin que sean artificiales encima!
Si bien, les gustan los climas cálidos por lo que en la zona centro donde estamos es mejor cultivarlas como plantas de interior, aunque si las protegemos de las heladas en invierno o están en un sitio resguardado podrían darse bien fuera.
Cactus con flor de Los Peñotes

Mínimos cuidados:
Si hay un grupo de plantas fáciles de cuidar son éstas.
No hay que regarlas apenas, en invierno prácticamente hay que eliminar el riego y en caso de hacerlo, es mejor por inmersión para que la humedad penetre en profundidad en la tierra. De esta manera, las plantas desarrollan raíces más largas y no se quedan en la superficie, y al fomentar que las raíces vayan hacia abajo en busca del agua, evitamos que se pierda eficacia del riego pues la humedad al estar más profunda no se evapora tan rápidamente como en el caso de los riegos superficiales.

En cuanto a cómo va a diferenciar la planta al estar en el interior si es invierno o no, como necesitan estar colocadas cerca de una fuente de luz natural, la planta distingue las horas de luz que recibe y así entra en ese letargo propio de las plantas en invierno... efectivamente: la naturaleza es sabia.
Las proporciones de tierra más adecuadas para este tipo de plantas sería un 50% de compost y un 50% de arena de río, o bien en la proporción de un 33% de compost, turba y arena de río.


Manipulación de los cactus:
Una vez que nos ha quedado claro que son plantas muy resistentes y que se conforman con muy poca agua y que necesitan muy poca tierra para sobrevivir, en caso de querer transplantarlas, nada de intentar meter los deditos en la base del cactus para sacarlos del tiesto... os pincharéis fijo y eso de que con celo se sacan las púas fácilmente está en el límite de leyenda urbana. Así que sin sufrir, envolved el cactus en hojas de papel de periódico, ponéis la planta boca abajo y le dáis un golpe al tiesto y así lo sacáis del mismo y siempre con el periódico, lo plantáis en el nuevo recipiente.

Sedum y Crasas: dignas de obras de arte:
Nos hemos encontrado con una característica que nos va a permitir hacer composiciones vegetales realmente espectaculares. ¿Conocéis la obra de Azuma Makoto? es un artista japonés que utiliza las plantas para crear esculturas efímeras a veces, pero en el caso de utilizar las suculentas y los cactus, podemos hacer una creación que sea permanente ya que solo va a necesitar regarse con pulverización de agua.

Escultura vegetal de Azuma Makoto.
¿Cómo? estas plantas pueden vivir con solo 3cm de tierra, esto significa que podemos utilizar por ejemplo una base de fibra de coco y forrar con ella el interior de un marco de un porta-retrato, lo llenamos de tierra y como podéis comprender, será una fina capa de apenas esos 3cm, pero será suficiente para llenarlo con Sedums de diferentes tipos y si intercaláis alguna planta Crasa de las de forma de roseta para que haya diferentes volúmenes y algún cactus y lo plantáis todo bien apretadito, podréis incluso colgarlo después en la pared y exponerlo en vertical.

Fibra de coco.
Para lograr una composición similar a la estructura colgante que véis en la imagen, podéis utilizar las fundas semicirculares de fibra de coco, rellenarlas de tierra y unirlas cosiéndolas con cordón de bramante para que no se vea demasiado y después ir haciendo hendiduras en forma de cruz en la fibra de coco para después introducir en ellas los cepellones de estas plantas, de manera que vayamos rellenando toda la superficie y quede toda cubierta de plantas... solo quedará colgarla con una cadena para disfrutar de una obra de arte natural.

Sedum en flor.
¿Os animáis a probar? Solo hay que echarle imaginación y combinar diferentes especies con distintos tonos y texturas. También puedes utilizar en la mezcla las Tillandsias que son plantas epifitas que no necesitan ni siquiera sustrato.
Además será una composición que irá cambiando a lo largo del año, ya sea por el color de cada especie, como por las floraciones que puedan dar algunas de ellas.
Loque está claro es que lo natural siempre funciona.



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